Se acerca presuroso a recoger del suelo la lágrima cristalizada que el
monje le encargó. Mientras la banda sonora de la película aumenta su
intensidad y el público fija su atención en la pantalla. El protagonista se da
media vuelta, dando la cara, y muestra el tesoro que descansa en su palma de la
mano. Sonríe y señala:
—Es para ti, Paquita. Es un regalo de San Valentín de tu
“desaborío” marido, como así le llamas tú.
Ella se queda petrificada, sin
poder articular palabra. A su lado, el que la ha acompañado desde que es mujer,
le agarra la mano y la aprieta con fuerza, demostrándole que aún la sigue
queriendo como el primer día, aunque no se lo demuestre como ella
quisiera. Paquita, busca los ojos de su
marido, y le besa, mientras las luces de la sala se encienden y el público
extasiado se rompe en una ovación.

Hay hermosos detalles que no esperas y que te hacen volver a enamorarte...
ResponderSuprimirBesos desde el aire
Rosa, cuando el amor es verdadero, sólo baila su intensidad, no siempre se puede estar arriba. A veces, es necesario decir te quiero.
SuprimirBesoss
Qué va! un detalle no hace que olvides una vida sin ellos, ni detrás ni delante de la pantalla.
ResponderSuprimirAina, es cierto. Pero no siempre hay que decir te quiero para demostrar que estás enamorado. Más vale un cariño diario a un regalo de un día y el resto... si te he visto no me acuerdo.
SuprimirUn abrazo.
Paquita se va a ir más contenta que unas castañuelas. :)
ResponderSuprimirSiempre solemos ignorar ese amor incondicional que la rutina y el tiempo van erosionando.
Besos, Nico.
Zarza, claro que sí. Ella ya sabía del amor que recibía, aunque a veces se queja de no recibirlo como quisiera. Un error que a veces se nos pasa.
SuprimirBessets.
Curioso el amor....es tan...contagioso..
ResponderSuprimirBlanca, es un buen virus que posibilita que la vida sea más dulce cuando lo disfrutas.
SuprimirBesos.
El amor traspasa pantallas. Eso es un detalle, y no una simple tarjeta...
ResponderSuprimirMe ha recordado a La Rosa Púrpura del Cairo, de Allen.
Muy romántico, Nicolás.
La estrella de la película es Paquita, para ella la ovación.
Un abrazo.
CDG, las traspasa porque todo lo puede. Me imagino a Paquita toda emocionada y la verdad que quién no querría ser Paquita alguna vez en la vida.
SuprimirPara ella toda la ovación.
Un abrazo, crack.
"Que no te quieran exactamente como vos querés que te quieran no significa que no te quieran...", a esa frase me hizo acordar este micro tan tierno por cierto; calculó que en estas cuestiones del amor la última palabra la tiene el tiempo.
ResponderSuprimirUn fuerte abrazo del sur.
Juan, exacto. Toda la razón del mundo, pero a veces nos quejamos de vicio sin darnos cuenta de ello.
SuprimirMuy buen micro, ¿es tuyo? Mucho sentido común en él.
Abrazos fuertes.
Esto es un micro de San Valentín o de febrero, y lo demás, tonterías. Un abrazo.
ResponderSuprimirMar, sin duda, creo que está escrito en vísperas de ello.
SuprimirUn abrazo fuerte.
Qué bello y romántico relato! Cuando llega de alguien que no esperas tal detalle y delicadeza el agradecimiento aún es más grande.
ResponderSuprimirMe gustó mucho.
Un abrazo, Nico!!!
Atenea, es romántico sí, supongo que a veces sale esa vena. Totalmente de acuerdo, esas sorpresas inesperadas se disfrutan más.
SuprimirUn abrazo grande.
A todas nos gustan sorpresas de ese tipo. Mejor si es porque sí, sin celebración ni día señalado.
ResponderSuprimirAbrazos dobles.
Lola, desde luego que sí. Somos humanos y que nos sorprendan con amor nos llena el corazón. Coincido en que no debe buscarse una fecha en concreto, todas valen.
SuprimirAbrazos de celebración.
No hay que olvidarse de ver las películas como las ve Paquita, ni de saber interpretar a las personas que nos importan.
ResponderSuprimirTeresa, cierto es. cuando alguien te importa se lo debes demostrar diariamente y si puedes sorprenderlo de esta forma es que el amor que sientes es muy grande.
SuprimirUn abrazo.
Jajaja, eres la repera en salmuera. Así que el monje de la superproducción se gira y le habla a Paquita... Jajaja, no veas el "desaborío" como las gasta cuando quiere...
ResponderSuprimirUn abrazo, Don Jarque, jaja
Don Flores, ya te digo. Se puso de acuerdo con el estudio americano para que tuviesen el detalle que se había reservado durante años.
SuprimirUn fuerte abrazo.
Siempre hay que fijarse en las "señales", muchas veces somos nosotros los que no miramos con los ojos que debiéramos, y más en el asunto del amor, un pequeño apretón de manos y compartir los problemas y hacerlos pequeños son mayores detalles que los más valorados, que no los que más valen.
ResponderSuprimirMaite, cierto es. Nos preocupamos más por lo que no nos dan que por lo que recibimos, y si lo que nos dan es suficiente ¿porque más?
SuprimirUn abrazo.
¡Oh! L'amour!
ResponderSuprimir¡Bien por el marido 'saborío' de la Paquita! ;-)
Un abrazo, Nicolás.
MJ, al final no era tan malo el ogro como Paquita creía. Es solo cuestión de esperar. L´amour también es eso.
SuprimirUn abrazo, Artista.
Nicolás, muy divertido. Me encanta la palabra desaborio, y bueno, que te voy a decir, mi abuela se llama Paquita. Una historia de las de antes.
ResponderSuprimirAbrazos.
Agus, pues si me lo permites se lo dedico a tu abuela este relato. Conozco a pocas Paquitas, pero todas ellas, siempre me han despertado mucha ternura.
SuprimirAbrazos.
Una historia preciosa, cargada de romanticismo.
ResponderSuprimirCreo firmemente que hasta l@s más "desaborí@s" son capaces de cosas increíbles. Aunque no sé si tanto como ésta. Jajajajaja
Yolanda, el romanticismo es propiedad de todos, no solo de los poetas o don juanes. Hay que practicarlo más.
SuprimirEste hecho ya es extremo, es difícil superarlo, pero se puede intentar cosas similares.
Un abrazo grande.
Hoy he disfrutado tanto del micro como de la polémica suave de los comentarios, que no hacen más que reflejar cómo nos parecemos a tus protagonistas, Don Nicolás.
ResponderSuprimirEste micro me gusta por la idea, ¡quién pudiera hacer que la estrella de cine le entregara un regalo a su amor para coronarse! y por la forma. La voz que consigues envuelve al lector y lo mete de lleno en el relato de ambiente costumbrista, para hablarle de la Paquita que todos conocemos.
Un abrazo,
Pedro, es cierto. Todos somos desaborios o Paquitas, o los dos juntos. El mundo no es tan real como parece.
SuprimirNo adelantemos acontecimientos, pero tal como vamos, quizás no sea tan extraño que estas cuestiones se puedan dar. El cine también está en crisis.
Un abrazo fuerte.
Jó Nicolás, ¡qué idea más buena!. De ahora en adelante me voy a sacar el abono cultural trimestral a ver si George Cloney se da cuenta de que estoy sentada en el medio. No sé, igual voy sola, y mejor le beso a él (sólo una vez, por la ovación ...ya sabes)...
ResponderSuprimirFenomenal micro para un triple C complicado.
Besos.
Laura, estoy seguro que si haces tal cosa un día de estos igual se cumple, pero por si acaso y para que recibas el beso que mereces, prueba a ir acompañada de un chico de la tierra, es decir vecino o amigo de donde vivas.
SuprimirSi que lo fue en esta ocasión, pero disfrutamos participando, ¿tú también, verdad?
Besos.
Nicolás, esta quincena no nos hemos comido ni una rosca :D ¡que se le va a hacer! De todas formas, seguiremos intentándolo ¿verdad?.
ResponderSuprimirUn abrazo, Escritor
Esperanza, no pasa nada, la siguiente. ¿Y lo que hemos disfrutado escribiendo, no cuenta? A seguir así.
SuprimirSeguro que aún tienes muchos premios por recoger y yo el primero en aplaudirte, ya lo sabes.
Un abrazo grande, Escritora.
Qué romántico, Nicolás. Me encanta el clima que has creado con esa frase de inicio. De verdad que lo he disfrutado.
ResponderSuprimirBesitos
Elysa, la frase inicial no es mía, es de Triple C. ¿Te veré por allí en próximas propuestas?
SuprimirGracias.
Bessets.
Es muy tierno, Nicolás. Me gusta lo bien que cuentas esa escena en la que el público aplaude. Normalmente, en restaurantes, fiestas, etc. cuando se producen actos amorosos públicos la gente reacciona así.
ResponderSuprimirXimens, es cierto el público en general es dado a premiar estas escenas de amor. Yo sería el primero en aplaudir y por supuesto, en protagonizarlas.
SuprimirUn abrazo fuerte.